lunes, 14 de mayo de 2007

COMILLAS

Un caso siempre polémico con respecto al uso de las comillas es su combinación con otros signos de puntuación. En el apartado 5.10.7 de la OLE99, a este respecto decía la Academia:

Los signos de puntuación correspondientes al periodo en el que va inserto el texto entre comillas se colocan siempre después de la comillas de cierre. Ejemplos:

Sus palabras fueron: «No lo haré»; pero al final nos ayudó.

¿De verdad ha dicho: «Hasta luego»?

¡Menudo «collage»!


El texto recogido dentro de las comillas tiene una puntuación independiente y lleva sus propios signos ortográficos. Por eso, si el enunciado entre comillas es interrogativo o exclamativo, los signos de interrogación o exclamación se colocan dentro de éstas. Ejemplos:

Se dirigió al dependiente: «Por favor, ¿dónde puedo encontrar cañas de pescar?».

«¡Qué ganas tengo de que lleguen las vacaciones!», exclamó.

Dada la naturaleza y el formato de la Ortografía de la Academia, ahí acababan las explicaciones a este aspecto. Por su parte, Sousa, en su manual de ortografía y ortotipografía, le dedica más de dos páginas al asunto. Resumiendo, Sousa viene a denunciar la contradicción entre la premisa de que, según la RAE, «el texto recogido dentro de las comillas tiene una puntuación independiente» y su empeño por que el punto vaya siempre fuera de ellas. Hasta tal extremo llega la Academia, que en el DPD incluye la siguiente anotación a la regla de la puntuación independiente:

COMILLAS, 3, apartados b y c

De esta regla debe excluirse el punto, que se escribirá después de las comillas de cierre cuando el texto entrecomillado ocupe la parte final de un enunciado o de un texto. [...]

«No está el horno para bollos». Con estas palabras zanjó la discusión y se marchó.

Sousa, sin embargo, se apoya en la definición de punto que recoge el propio diccionario académico, como signo ortográfico «con que se indica el fin del sentido gramatical y lógico de un periodo o de una sola oración» para formular sus propias reglas:

a) si el texto entrecomillado comienza a principio de párrafo o después de punto, el punto ha de colocarse dentro de las comillas (es decir, que éstas abren y cierran el texto);

b) si el texto entrecomillado comienza después de dos puntos, coma, puntos suspensivos (no equivalentes a punto) u otro signo que no ejerza funciones de punto o en ausencia de signos de puntuación, el punto ha de colocarse después de las comillas de cierre (es decir, que éstas no han abierto el periodo o la oración y, por lo tanto, tampoco lo cierran).

A este respecto, se podría añadir que, además de las contradicciones de la Academia ya indicadas por Sousa, existe otra de orden más general. Si el criterio que este organismo viene empleando últimamente es el de amoldarse al uso general del lenguaje por parte de los hablantes, olvidándose en ocasiones incluso de la corrección (y así lo ha demostrado en el DPD), debería atender precisamente al uso que tradicionalmente se le ha venido dando a las comillas en este caso en particular en el lenguaje escrito. No sería un ejercicio demasiado complicado abrir un par de libros en castellano y buscar algún ejemplo de esta concurrencia de signos ortográficos para comprobar que la tendencia general se decanta por la lógica del gallego, más que por las imposiciones de la RAE.
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