lunes, 4 de junio de 2007

BÁSICAMENTE


El traductor, en tanto que mediador entre dos lenguas, ha de ser mucho más consciente de las sutilezas de la relación específica entre ellas de lo que lo sería cualquier otro hablante. El caso concreto que aquí nos interesa, por su enorme extensión e influencia, es el del inglés y el castellano.
.
Al tratarse de una relación dinámica y viva, en la que el trasvase lingüístico y cultural es continuo, se suelen apreciar tendencias, influencias, éxodos, migraciones, intercambios y reflujos léxicos, sintácticos, fraseológicos, pragmáticos y culturales. En medio de todo ese movimiento se ha de apostar el traductor para procurar no perder de vista ningún avance o retroceso que vaya en perjuicio de la idiosincrasia de la lengua en general, y del idioma al que él traduce en particular. De entre todos esos movimientos sociolingüísticos, existe una corriente muy sutil que normalmente se nos escapa, por lo inconsciente y poco inmediato de su naturaleza. Se trata de la interferencia pragmática, o de lo que se ha dado en llamar «anglicismos de frecuencia». Emilio Lorenzo define el anglicismo de frecuencia como «el uso inmoderado de ciertas palabras y expresiones que, si no son anglicismos en sí, al excluir otras opciones que ofrece la lengua española, suenan, por su insistencia, extraños y monótonos [...] los llamados anglicismos de frecuencia, por su exclusividad, apartan del uso común otras alternativas no estrictamente sinónimas que confieren variedad y modulación al mensaje».

Existe, pues, un motivo real para que el traductor esté ojo avizor ante este tipo de interferencias idiomáticas, un riesgo de acorralar una serie de locuciones válidas en un contexto determinado en favor de otra. El mayor peligro de esta situación, tal y como ocurre con los anglicismos léxicos, es el de eliminar del uso una opción similar al elemento importado que no se corresponde exactamente con éste, es decir, que no es totalmente intercambiable, sino que aporta un matiz que lo diferencia del resto de las opciones. Eliminar del uso una de esas opciones supone, irremediablemente, perder uno de esos matices. Si bien el traductor no puede luchar contra una determinada tendencia del idioma una vez asentada, sí que puede contribuir a plantar su germen.
.
Ése fue el caso de la teleserie Friends, en cuyo doblaje se detectan varias de las mencionadas interferencias pragmáticas, repetidas hasta la saciedad. Una de ellas es el adverbio básicamente, traducción literal de basically. Esta partícula, cuya frecuencia de uso en el inglés más conversacional es abrumadora, aparecía en muchas de las escenas de la mencionada teleserie, y su traducción al castellano peninsular solía ser, como se ha dicho, básicamente. Si bien no hay que olvidar las restricciones propias de una traducción para doblaje y su posterior ajuste, es cierto que esta modalidad televisiva no presenta tantas limitaciones en cuanto a sincronía labial como la destinada a las salas de cine (a pesar de tratarse de una palabra que comienza con una bilabial, algo casi determinante en la traducción fílmica). Así pues, hubiera sido recomendable dosificar el uso de básicamente y buscar alternativas tales como prácticamente, fundamentalmente, esencialmente, mayormente, más que nada, venir a ser, no ser más que, poco más o menos, en pocas palabras, en resumidas cuentas, o incluso omitirlo para evitar trasladar un rasgo propio del idioma original (el uso repetido de este refuerzo conversacional) que no se correspondía con el uso natural en castellano. Y digo que no se correspondía, porque la enorme influencia de esta teleserie ha contribuido, sin lugar a dudas, al pleno asentamiento de este elemento ajeno a nuestro discurso oral. Así pues, se trata de un anglicismo de frecuencia que, por su naturaleza, nada tiene que aportar a la semántica de la conversación ni a la riqueza expresiva de ésta. Más bien todo lo contrario.
.
Más información sobre anglicismos de frecuencia y doblajes:
.
The Spanish Dubbese: A Case of (Un)idiomatic Friends, Pablo Romero Fresco, Heriot-Watt University, Edinburgo
.
.

Etiquetas: