miércoles, 5 de septiembre de 2007

UN TEBEO CON MIL NOMBRES

Es sabido que el mundo de la Traducción, como buena ciencia multidisciplinar, tiene tentáculos en todos los campos del saber que uno se pueda imaginar, desde la biogenética al creacionismo. A lo largo de su historia, la tradición se ha encargado de ensalzar algunas prácticas ligadas a la alta cultura, como la traducción literaria, y denigrar otras vinculadas a temas «menos serios», como la traducción de cómics. Sin embargo, en el día a día, el traductor sabe, o debería saber, que esta última modalidad de traducción es sin duda mucho más exigente que la primera (de remuneraciones económicas mejor no hablar). Y no precisamente por su naturaleza «subordinada», sino por la desmesurada pasión de sus lectores, su conocimiento tanto del medio como del oficio del traductor y por su encomiable defensa del idioma español.
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