miércoles, 3 de octubre de 2007

BRUTALMENTE HONESTO

De la falta de equivalencia entre honradez y honestidad ya se ha hablado mucho. Lo ha hecho el lexicógrafo Martínez de Sousa, tanto en su Diccionario de usos y dudas del español actual como en el Centro Virtual Cervantes (CVC):
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[...] cuando honesto [«decente o decoroso», «recatado, pudoroso», «razonable, justo»] se use por honrado [que tiene «rectitud de ánimo», «integridad en el obrar»] o por franco, sincero, verdadero o legal, estaremos ante un anglicismo.
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Lo ha hecho Ceberio Galardi, actual director del diario El País, también en el CVC:
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Estas malas traducciones de los periodistas que hablan español han ido desvirtuando palabras certeras y precisas como honesto (que ya se confunde siempre con honrado, y que incluso ha ascendido al diccionario oficial con este significado), confrontación (cotejo), doméstico (interior), evidencias (pruebas), nominado (candidato, aspirante), provocar (causar)...
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Y lo ha hecho el traductor y presentador Xosé Castro, en elcastellano.com:
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El falso amigo inglés honest nos engaña con frecuencia. Poco tiene que ver ser sincero con ser decente o, por lo menos, ser sincero no es inherente a ser decente. Generalmente, los adjetivos sincero, franco, llano, directo o explícito pueden servirnos para traducir este adjetivo: Para serte sincero...; Te seré franco...; Francamente, no sé qué decir, etc.
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Sin embargo, aunque muchos conocemos la diferencia entre ambos términos, ninguno de ellos apareció en la primera (y hasta la fecha, última) edición del Diccionario Panhispánico de Dudas. Así pues, y a falta de una postura clara de la Academia, yo diría que este galopante error de traducción acabará por extenderse al léxico común (no hay más que buscar el título del presente artículo en Google para hacerse una idea de su propagación), hasta tal punto que no caer en él será el verdadero error. Y no sería la primera vez.
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