lunes, 25 de junio de 2007

EL AMIGO INFORMÁTICO

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Extraído de la página personal de José Antonio Millán, un rincón de reflexión sobre la lengua y las nuevas tecnologías más que recomendable.
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Uno de los efectos más curiosos que ha provocado la revolución informática de los últimos años y el uso extendido de Internet ha sido sobre la lengua. Al igual que había venido ocurriendo desde hacía décadas con dominios que iban del deporte a la técnica, el resultado ha sido una gran proliferación de términos ingleses, en muy distinto grado de asimilación.
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Me tomaré a mí mismo como banco de pruebas: desde el primer número del Ciberpaís, suplemento de El País (1999) y hasta el 2003, he venido manteniendo una columna llamada primero "Vocabulario" y luego "La palabra". Por ella pasaron unos 600 términos españoles, que reúne con modificaciones un apartado de este sitio web,
Vocabulario de ordenadores e Internet.
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Como esa recopilación de palabras vino guiada más por el azar y la actualidad que por un intento sistemático de cubrir todo el campo, me he encontrado con que reúne un vocabulario muy amplio, y no sólo desde el punto de vista cuantitativo. En los medios de comunicación o entre los colectivos profesionales aparecen, ligados al vocabulario sobre ordenadores, Internet, y en general con el mundo digital, términos de muy distintos campos:

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hardware (como computador, tecla, ratón...)
software (como programa, applet...)
telecomunicaciones (protocolo, ...)
argot de usuarios (colgarse, bajar...)
cibercultura (serendipia, hacker, ...)
marketing y comercio (pegajoso, firma electrónica, ...)
aspectos legales (dominio público, copyright, ...)
edición electrónica (publicar, e-book)
acuñaciones humorísticas (emilio, ensaimada, ...)
usos del correo electrónico (emoticono, IMHO, ...)
matemáticas (algoritmo, codificación, ...)
tipografía (fuente, interlínea, ...)
telefonía (tarifa plana, último kilómetro, ...)
fotografía (resolución, ...)
criptografía (cifrar, ataque...)

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Salta a la vista que el dominio ha trascendido de lo puramente técnico y se ha impregnado de muchas cuestiones sociales, además de haber asimilado áreas antes estancas (comercio, edición, ...). Paralelamente, las tecnologías digitales han ido invadiendo otras áreas, sobre todo la electrónica y las telecomunicaciones, en el proceso conocido como convergencia.

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El problema del purismo

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Curiosamente, la avalancha de términos ingleses ha despertado viejos debates. Uno de ellos es el de su uso directo (o calco) frente al uso de palabras tradicionales del español. Vaya por delante que me sitúo en una posición que podría calificar de "fatalismo lingüístico": creo que la lengua se adapta por sí sola. Personalmente, no usaré, si puedo evitarlo, un término inglés; pero si me descubro haciéndolo no me flagelaré. En algunos casos, porque sencillamente es difícil encontrar una alternativa (que se entienda), por ejemplo: hardware. En otros, porque, aun existiendo traducciones y equivalentes, ya nadie va a cambiar (
cookie frente a cuqui, galleta, buñuelo o chivato). Otros, porque me parecen muy bien (chatear). Creo firmemente que el "genio de la lengua" expelerá de sí los términos inútiles antes o después, y los que quedarán estarán tan integrados y asimilados como —pongo por caso— tanque, whisky o gol lo están hoy...
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Sin embargo, hay cosas que sí que me parecen reprobables: usar directamente una palabra inglesa cuando hay una traducción adecuada disponible (
hosting por alojamiento); calcar o traducir cuando existe ya un término tradicional con el mismo sentido (decir encriptar en vez de cifrar, marca de agua en vez de filigrana; aunque me da la impresión de que éstas son ya una cuestión perdida...). No me parece mal adoptar un término cuando el equivalente es largo (email por correo electrónico) o equívoco (chat por charla)...
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¿En qué situación está el español, desde esta perspectiva? Volviendo a usarme de banco de pruebas, observo que de los 600 términos de mi
Vocabulario he puesto en cursiva unos 60. Uso la cursiva para recoger usos reales, pero que creo que tienen soluciones alternativas mejores (todo según mi opinión, claro...). En algunos —pocos— casos, el término está en cursiva porque pertenece a un registro excesivamente familiar (emilio), pero la mayoría son casos como forwardear o hosting.
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Bien: si incluso un "fatalista lingüístico" como yo señala que un 10% de los términos tendrían mejores opciones, creo que la situación no está tan mal...

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De todas formas, hay dos tipos de préstamo del inglés muy diferentes: los que, viniendo normalmente del latín, se integran sin grandes problemás fonéticos ni gráficos (
sitio o dominio) y los que no se adaptan fácilmente (software o la misma web). En el caso de los primeros, sencillamente el sentido original de la palabra española receptora se ha ampliado, a veces cambiando de connotaciones (como en el antes humilde portal). Desde el punto de vista etimológico, sin embargo, no habrá que olvidar que vienen del inglés y no de sus étimos latinos o de otras lenguas... Con los segundos podemos vivir mucho tiempo, como hemos vivido con el whisky, el sandwich o el jeep... La similación morfológica y gramatical se producirá en uno y otro caso, y acabamos oyendo forwardear o bugazo sin mayores problemas.
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Mientras tanto, los auténticos creadores del lenguaje técnico son las empresas de software. El responsable del grupo español de control de calidad lingüística de Microsoft, Avelino López García, me expuso en el 2001 sus problemas (que son los de todos los que manejan el español técnico):

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Intentamos primero no dejar términos en inglés; luego, optar por una forma común a las cuatro grandes áreas del español (España, México, Colombia y Argentina), y si no la hay —como ocurre a veces— escoger la menos problemática.

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Aunque ese principio da buenos resultados (se ha evitado el accesar americano en favor de acceder), Microsoft también ha perpetuado anglicismos, como mouse (escogido frente a ratón, por la impopularidad de este término en México). Y, sobre todo, se da la paradoja de que las empresas de software y hardware, sobre todo las dominantes, funcionan como una especie de "academia de la lengua técnica" de facto, dado que imponen una terminología que otros fabricantes, creadores de documentación técnica, periodistas, etc., siguen.

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Lo curioso de la situación actual es que ha hecho que la preocupación por la lengua haya alcanzado a colectivos que antes permanecían ajenos a los debates lingüísticos, empezando por los técnicos informáticos. Muchos de ellos han tenido que ponerse manos a la obra (en parte porque no había nadie que hiciera esa labor) para reflexionar sobre equivalentes españoles posibles, definiciones y demás. Cito sólo dos ejemplos: el
Glosario Básico Inglés-Español para Usuarios de Internet de la ATI, Asociación de técnicos de Informática, del que es autor Rafael Fernández Calvo, o la lista Spanglish. Desde una institución oficial funciona hace años el Foro TIC del Centro Virtual Cervantes, donde debaten usuarios y expertos.
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¿Qué debería hacer la Academia con el lenguaje técnico? Es posible que si admite blog (¿plural blogues?) lo haga cuando ya haya entrado en el limbo del pasado. Sencillamente: los ritmos del vocabulario de tecnologías tan cambiantes no tienen por qué quedar registrados en un diccionario que sale cada ocho o diez años y que quiere ser la norma para todo el orbe hispanohablante. Como hemos visto, hay varios diccionarios, glosarios y sitios de discusión de vocabulario tecnológico, de muy distinto valor y alcance, pero si creemos que el español necesita una guía constante en este vocabulario tan volátil la debería aportar un tipo de institución, que no existe para nuestra lengua; una institución más orientada a la terminología, mucho más ágil, y más relacionada con el mundo tecnológico. Sigue leyendo >>
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N. del E.: La negrita es mía, la cursiva no.
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martes, 19 de junio de 2007

B

bajo el punto de vista

Solecismo por desde el (este, ese, mi, tu, su) punto de vista. Este significado, sin embargo, ha sido recientemente admitido por la Academia: ‘desde un enfoque u opinión determinados’: Bajo este nuevo enfoque, mejorarán las estrategias de venta; Bajo mi punto de vista, no hay razones para preocuparse. DPD

bajo esta premisa

Solecismo por con esta premisa. *Esto no se puede analizar bajo esta premisa.

bajo estas circunstancias

Solecismo por en estas circunstancias. *Bajo estas circunstancias, las cosas no pueden salir bien. Posible anglicismo por under these circumstances.

bajo estas condiciones

Solecismo por en estas condiciones, con estas condiciones. *No se puede trabajar bajo estas condiciones. Posible anglicismo por under these conditions.

bajo la condición

Solecismo por con la (esa, esta) condición.

bajo todos sus aspectos

Solecismo por en todos sus aspectos. *La cuestión se ha estudiado bajo todos sus aspectos.

Sobre el uso anglicado de la preposición «bajo» también se advierte desde el boletín «Puntoycoma»:

Según la RAE, la preposición bajo «denota dependencia, subordinación o sometimiento». Pone como ejemplo la Academia las frases:

Nació bajo el signo de Capricornio
Bajo tutela
Bajo pena de muerte

Este adverbio también denota localización dentro de un conjunto, como en: «Está clasificado bajo la etiqueta de "varios"». Sin embargo, tal y como advierte Blanco (1997):

«la utilización de esta palabra se ve en los textos informáticos influenciada por el mucho mayor campo de la palabra inglesa under. Este calco semántico suele utilizarse para hacer referencia al programa o sistema operativo específico bajo el cual se está trabajando».

Este uso incorrecto de «bajo» no queda, por tanto, admitido por la RAE, por muy laxa que sea la interpretación de las definiciones antes citadas.

A continuación aparecen una serie de ejemplos de este uso incorrecto de la preposición «bajo» entresacados de algunas páginas de Internet sobre informática:

- Prototipo de Libro Electrónico desarrollado en Modula-3 bajo el Sistema Operativo Linux

- El aviso de seguridad de cert ca-96.11 recomienda que se evite la colocación de cualquier intérprete bajo cgi-bin.

- Servicios de vídeo en demanda bajo formato mpeg 1 y mpeg 2

- Instalación bajo Debian gnu/Linux2

Resulta claro que, en todos los ejemplos anteriores, las preposiciones más adecuadas son aquéllas que denotan medio o modo: «con» o «mediante».

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lunes, 18 de junio de 2007

A + INFINITIVO

sustantivo + a + infinitivo: temas a tratar, problemas a resolver, etc.
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Estas estructuras sintácticas son calcos del francés y su empleo en español comenzó a propagarse en el segundo tercio del siglo xix. En el ámbito de la economía están ya consolidadas expresiones como cantidad a ingresar, cantidad a deducir, que permiten, incluso, la omisión del sustantivo: A ingresar: 25 euros. Son frecuentes en el terreno administrativo y periodístico expresiones idénticas a las anteriores, como temas a tratar, problemas a resolver, ejemplo a seguir, etc. Estas construcciones resultan más breves que las tradicionales españolas: problemas que hay que resolver, ejemplo que se debe seguir, etc. Su uso es especialmente frecuente cuando funcionan como sujeto o como atributo en oraciones copulativas: Los temas a tratar son dos; Esas son las cuestiones a dilucidar. En español solo son aceptables en algunos casos, por lo que se recomienda tener en cuenta las siguientes orientaciones generales:
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a) Si la preposición a admite su sustitución por las preposiciones por o para, o el relativo que, sin que sea necesario cambiar la estructura de la construcción y sin que cambie el significado, debe desecharse la construcción galicada: *Tenemos dos asuntos a tratar (mejor Tenemos dos asuntos que tratar); *No hay más asuntos a discutir (mejor No hay más asuntos que/por/para discutir). Con respecto al uso de por en lugar de a, es necesario señalar que la construcción con por posee un matiz significativo adicional; así, no es exactamente lo mismo cantidad por pagar que cantidad a pagar: cantidad por pagar es ‘cantidad que queda todavía por pagar’, e implica que se han satisfecho otros pagos anteriormente, mientras que cantidad a pagar es, simplemente, ‘cantidad que hay que pagar’.
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b) El verbo en infinitivo debe ser transitivo, pues en tales construcciones el infinitivo tiene valor pasivo; por tanto, no son admisibles oraciones como *El lugar a pelear será las Vegas (pues no se dice *pelear un lugar, sino en un lugar); *La cuestión a hablar en la reunión es de escasa importancia (pues no se dice *hablar una cuestión, sino de o sobre una cuestión).
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c) El infinitivo debe estar en forma activa, pues, como ya se ha indicado, los infinitivos de estas construcciones ya tienen valor pasivo: *El tema a ser tratado presenta dificultades (correcto: El tema a tratar).
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d) Son normales estas construcciones con sustantivos abstractos como asunto, tema, ejemplo, cuestión, aspecto, punto, cantidad, problema y otros similares, y con verbos del tipo de realizar (se evita hacer por razones de cacofonía con la preposición a: *tareas a hacer), ejecutar, tratar, comentar, dilucidar, resolver, tener en cuenta, considerar, ingresar, deducir, desgravar, descontar, etc. Pero no deben extenderse a otro tipo de enunciados, con otros verbos en infinitivo y con sustantivos que no sean abstractos: *Los ladrillos a poner están en la furgoneta; *Los libros a leer se encuentran en la mesa.
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e) Por último, no hay que olvidar que, en muchos casos, su uso es superfluo y, por tanto, evitable; así, en una oración como *Pedro es un ejemplo a seguir para todos nosotros, la secuencia de infinitivo a seguir es prescindible: Pedro es un ejemplo para todos nosotros.
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Así pues, el DPD nos dice que este calco sintáctico es admisible siempre y cuando el verbo sea transitivo, esté en forma activa, no pueda ser sustituido por construcciones con por, para o que, y no resulte superfluo. En cuanto al estilo, Sousa, en su DUDEA, nos dice que los escritores cuidadosos evitan este tipo de construcción, aunque a continuación cita a Manuel Seco, quien opina que «lo recomendable es utilizar los giros españoles siempre que sea posible, sin rechazar el extraño cuando la comodidad y la rapidez lo pidan, y el buen gusto no se resienta de ello».
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NUEVE LETRAS

polisemia.

(De poli y el gr. σnμα, significado).

1. f. Ling. Pluralidad de significados de una palabra o de cualquier signo lingüístico.
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2. f. Ling. Pluralidad de significados de un mensaje, con independencia de la naturaleza de los signos que lo constituyen.
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jueves, 14 de junio de 2007

AMERICANOS

Estados Unidos. 1. Nombre abreviado que se usa corrientemente para referirse al país de América del Norte cuyo nombre oficial es Estados Unidos de América. Puede usarse con artículo o sin él. Si se usa precedido de artículo, el verbo va en plural: «Los Estados Unidos han pedido a Francia que aplace su decisión» (Vanguardia [Esp.] 2.9.95). Si se emplea sin artículo, el verbo va en singular: «Estados Unidos está preparado para abrir negociaciones» (Proceso [Méx.] 2.2.97). DPD
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Sousa, por una vez, coincide con la RAE, aunque él sí que se decanta por una de las dos opciones:
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Cuando se usa con artículo (los), se construye con verbo en plural (Los Estados Unidos han decidido intervenir...), y cuando no lo lleva, en singular (Estados Unidos ha decido intervenir...). Teniendo en cuenta que se trata de un topónimo doble, parece más correcto el uso del artículo: los Estados Unidos. Sin embargo, el uso impone también la forma sin artículo. DUDEA
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Es frecuente referirse a este país a través de su abreviatura: EE. UU. Puesto que se trata de una abreviatura, y no de una sigla, debe escribirse con puntos y con un espacio de separación entre los dos pares de letras. [Y si el espacio es “de no separación” (Pulsando Ctrl+Mayúsculas+Espacio, en MS Word en castellano), mejor.] Existe también la sigla EUA, que, como corresponde a las siglas, se escribe sin puntos [Ésta es la que se suele usar en catalán, por ejemplo]. No debe emplearse en español la sigla USA, que corresponde al nombre inglés United States of America. DPD
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Sin embargo, es más que frecuente ver esta norma quebrantada en todos los medios de comunicación en lengua castellana. Antiguamente, los medios impresos encontraban una disculpa en la falta de espacio físico, sobre todo en titulares de periódicos. Esta incorrección, popularmente aceptada, ha dado pie a que hoy en día incluso manuales de estilo, como el de El País, incidan en ella:
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EE UU, no USA. Siglas de Estados Unidos. Por su extendido uso, pueden utilizarse como única referencia, sin necesidad de que vayan precedidas del nombre completo. Se escriben con un cuarto de cuadratín de separación entre cada pareja de letras y nunca precedidas del artículo los.

Lo peor de todo es que, además de resultar totalmente innecesario en medios más modernos, como las versiones en Internet de estos periódicos, no existe uniformidad de criterios en las publicaciones escritas. Así, mientras en el diario argentino Clarín optan por “EE.UU.”, es decir, todo junto, otros medios de comunicación virtuales como El Mundo o el chileno La Nación, lo escriben junto y sin puntos, “EEUU”. Y eso cuando no se saltan a la torera sus propios libros de estilo. Vamos, que para gustos los colores y la ortotipografía española.
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Y aunque todos lo sepamos ya, no está de más repetir que los estadounidenses no son los únicos habitantes de ese continente, y que, aunque la RAE ya lo acepte, tampoco son los únicos habitantes de Norteamérica, así que ni americanos ni norteamericanos, que tampoco cuesta tanto.
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martes, 12 de junio de 2007

DIDACTICISMOS

ACIERTOS Y DESACIERTOS EN LA DIDÁCTICA DE LA TRADUCCIÓN
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Fragmento del artículo de Ana María García Álvarez
aparecido en el número
35 de «Vasos comunicantes»
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El modelo más empleado en el estudio del proceso de traducción es la técnica del thinking-aloud protocol (en español, “método de pensar en voz alta”). Este método inductivo consiste en grabar, filmar o anotar todos los pensamientos manifestados en voz alta por los sujetos investigados mientras traducen un texto. Estos pensamientos se transcriben a modo de sumarios (protocols) para su posterior análisis.
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El primer investigador que aplicó dicho método en traducción fue Krings (1986), con alumnos del campo de la filología, estudio que aportó datos muy pocos relevantes para el proceso, puesto que estos estudiantes carecían de previa experiencia teórica y práctica de la traducción. Además, el tipo de traducción requerida era la traducción meramente lingüística, en particular la filológica, propia de la enseñanza de lenguas extranjeras, de ningún modo la traducción como comunicación intercultural. Así, los resultados obtenidos en esta investigación demuestran dos tipos de problemas traslativos: a) problemas relacionados con la comprensión de determinados conceptos y b) problemas relacionados con la expresión de dichos conceptos en la lengua meta. Krings habla igualmente de varios tipos de estrategias realizadas por los sujetos investigados durante el proceso: estrategias de interpretación, estrategias de recuerdo, estrategias de control, estrategias de reducción y estrategias de decisión. Estos y otros resultados obtenidos con la aplicación del método durante los años ochenta por otros investigadores (cf. Gerloff, 1986; Königs, 1987) reflejaron pocos datos interesantes sobre el proceso de traducción, ya que se continuó aplicando con estudiantes de filología moderna, por lo que no se partía de una situación y unos factores comunicativos de referencia tanto del TO como del TM.
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Sin embargo, este método inductivo ha sido y está siendo utilizado en la actualidad con sujetos procedentes del área de Traducción e Interpretación: principiantes, semiprofesionales del campo que corresponden a los últimos años de carrera e igualmente con profesionales que se dedican a la práctica de la traducción (entre otros, Jääskeläinen, 1996; Jääskeläinen/Tirkkonen-Condit, 1991; Kiraly, 1995; Schmid, 1994; Kussmaul, 1995,2000). Lo innovador de esta aplicación, al contrario de lo que ocurría en las primeras aplicaciones, es el establecimiento de un encargo y la elección de textos para ser traducidos que corresponden a la práctica de la realidad profesional. Para que los alumnos puedan reproducir verbalmente sus pensamientos sin presiones, se intenta crear una atmósfera agradable y distendida. El docente no participa sino que escucha, con la finalidad de que los sujetos investigados no se sientan criticados. La técnica comúnmente utilizada es el monólogo, es decir, la verbalización de la reflexión traslativa de un único sujeto. El carácter artificial de la técnica del monólogo ha llevado a algunos investigadores a emplear la técnica del diálogo, e incluso la técnica de grupos. Los resultados han demostrado que la técnica del diálogo y de grupo aportan datos mucho más relevantes, sobre todo en lo que respecta a las alternativas traslativas que proporcionan los sujetos ante un texto determinado. Las preguntas en torno a las estrategias traslativas que se plantean entre los sujetos, los argumentos en pro o en contra de una determinada solución o el modo en que se encauza la crítica y la defensa de estos argumentos arrojan luz sobre los entresijos de los procesos mentales del alumnado. De hecho, los resultados obtenidos hasta la fecha demuestran que los estudiantes pasan por alto en sus argumentaciones referencias pragmáticas esenciales respecto al encargo, los receptores de la cultura meta, las convenciones textuales, y la situación comunicativa del tipo de texto que funcionará en la cultura meta, entre otros aspectos. Los estudiantes se caracterizan por argumentar sus estrategias sin una reflexión consciente, aspecto que se puede apreciar en la consulta documental (únicamente el diccionario bilingüe), por obviar la técnica de la paráfrasis como solución traslativa legítima o por interpretar el TO de manera lineal, sin tener en cuenta la interacción continua de los procesos topdown y bottom-up (cf. Kussmaul, 1995).
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Además de estos resultados, y en cuanto al perfil de los sujetos investigados, también se han sacado conclusiones interesantes: los traductores profesionales demuestran abarcar en la reflexión interpretativa fragmentos de mayor amplitud que los estudiantes, desde una perspectiva más holística y global, mientras que los estudiantes se limitan a interpretar el TO linealmente, centrándose en una sola parte del texto. Asimismo, los profesionales se orientan más hacia el carácter pragmático-conceptual del texto en la interpretación, remitiéndose constantemente a su conocimiento del mundo, mientras que los estudiantes se orientan más hacia la forma textual. Los profesionales aplican normalmente en sus fundamentaciones medidas y teorías que encauzan y determinan sus estrategias traslativas, lo cual demuestra una mayor grado de seguridad en sí mismos, mayor consciencia de los entresijos del proceso y una mayor responsabilidad e inquietud intelectual.
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El método de pensar en voz alta no ha quedado exento de algunas críticas, dado que sólo pueden verbalizarse los procesos conscientes, mientras que los procesos inconscientes y de automatización de soluciones traslativas quedan fuera de control. Mi opinión crítica al respecto no es tanto el hecho de que los procesos inconscientes no puedan ser objetivamente analizados, como el hecho de que las reflexiones en voz alta de los estudiantes investigados suelen carecer de fundamentación teórica. Las verbalizaciones de los estudiantes señalan precisamente argumentaciones especulativas del tipo esta palabra me suena mejor que esta otra, “mi intuición me dice que la solución es…”, eso creo que no se dice así, etc., indicios que demuestran estrategias traslativas relacionadas principalmente con el aspecto formal del texto y con procesos mentales vacíos de contenidos macroestratégicos.
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¿Cuál podría ser la causa de estas argumentaciones tan especulativas? Creo que el problema principal de este método, en relación con las verbalizaciones, radica en la divagación y falta de coordinación de los TAP’s o protocolos. Si el proceso transcurre sin ser moderado o guiado por el docente, el resultado de las verbalizaciones se limita constantemente a aportar datos sobre los errores o aciertos cometidos siempre desde la perspectiva de las decisiones microestratégicas (cf. Risku, 1998:207). Las decisiones microestratégicas de los estudiantes tienden además a ser reflejo de un conocimiento de la traducción basado en el aprendizaje prescriptivo y fragmentado de ciertas ideas obsoletas sobre la actividad traslativa (cf. Hönig, 1997). Aun cuando estas ideas estuviesen guiadas por los paradigmas teóricos interdisciplinares actuales de la traducción, las verbalizaciones dejan entrever que el procesamiento mental del estudiante no contempla la interrelación del conocimiento declarativo con el conocimiento procedimental de la traducción, es decir, la interrelación de los aspectos teóricos interdisciplinares de la traducción con la práctica de la traducción, lo cual posibilita paradójicamente la reflexión consciente y madura de las estrategias. De hecho, Risku (1998:112) corrobora la idea de que la verbalización metacognitiva constituye un importantísimo recurso que contribuye no sólo al desarrollo y evaluación de las competencias y estrategias traslativas, sino también al desarrollo del componente social de la actividad experta. La separación mental radical entre teoría y práctica demuestra una vez más por qué el procesamiento de los estudiantes es lineal, con tendencia a focalizar únicamente las microestrategias formales del texto en sus argumentaciones. En su caja negra subyacen en definitiva compartimentos estancos, fragmentados y caóticos de la actividad traslativa y, consecuentemente, de la metacognición.
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Quizás los docentes debamos plantearnos los tipos de metodologías que aplicamos a la práctica de la traducción, ya que es un hecho que la traductología y las disciplinas afines suelen impartirse en las facultades de manera separada a la práctica de la traducción, por lo que el alumnado no sabe hacerlas interactuar durante el proceso. Dichas teorías deben dar cabida a todo tipo de explicaciones y soluciones en el acto de traducir y deben integrarse obviamente en la práctica de la traducción, porque una “macroteoría” que comprenda la interdisciplinariedad necesaria contribuye, sin lugar a dudas, a la reflexión consciente de lo que hacemos cuando traducimos. La teoría interdisciplinar aplicada debe dar cuenta de la descripción coherente del proceso y de un marco situacional amplio que le sirva al estudiante y al docente para producir mejores traducciones.
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N. del E.: La negrita es mía.
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Y otro artículo sobre la situación del profesorado universitario de TeI en estas últimas fases del proceso de Bolonia (es antiguo, pero el tema es más que actual).
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domingo, 10 de junio de 2007

CORPORACIONES I

Uno de los lugares en los que resulta más flagrante el mal uso del castellano es la oficina. O el despacho o el bufete o la agencia o el consejo o el centro o el organismo. En definitiva, el mundo corporativo. Y no es de extrañar, dado que la globalización viaja más rápido por los canales más pudientes y eficientes. Las compañías multinacionales, los congresos empresariales, las ‘buenas prácticas’ internacionales y el marketing son los medios que han hecho de la ‘globalización’ mercantil una ocupación lingüística sin orden ni concierto. Conceptos antiguos se recubren con una capa de modernidad y, sobre todo, de autoridad (foránea, en el caso del castellano) y el éxito está asegurado. A veces funciona y a veces, no tanto. A veces es correcto y a veces, no tanto. Y a veces acaba siendo tarea del traductor sacar de su error a profesionales de mayor o menor mérito en su campo oficinesco que, en muchas ocasiones, buscan afianzar sus conocimientos en textos importados, ya sean normativas o procedimientos empresariales de otros países, directrices de su propia multinacional, artículos de publicaciones de renombre internacional, colegas extranjeros de su mismo ámbito laboral, etcétera.
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Mucha tela habría que cortar en cuanto a los males perpetrados por las corporaciones multinacionales, pero por lo que se refiere al castellano peninsular, ya se han cobrado unas cuantas víctimas. Echemos un vistazo a los vocablos más utilizados en estos campos de minas lingüísticos. Muchos de ellos, mal que nos pese, han pasado a formar parte de un estilo característico del ámbito corporativo y aportan, por tanto, un rasgo estilístico. Dejando a un lado la corrección semántica de cada caso (pendiente de confirmación por la cada día más anglófila RAE), intentaremos proponer alternativas para el traductor, que será, en última instancia, el que decidirá su inclusión en los textos que reproduzca:
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optimizar. Calco admitido del inglés to optimize, que se emplea en español a partir del último cuarto del siglo XX, normalmente en textos técnicos especializados, con el sentido de ‘obtener el máximo rendimiento o provecho [de algo]’. DPD

ALTERNATIVAS [en función del contexto]: mejorar, perfeccionar, incrementar el rendimiento, sacar el máximo partido, desarrollar al máximo, etc.

maximizar. Hacer o intentar que algo alcance su máximo rendimiento. DRAE

ALTERNATIVAS [en función del contexto]: aumentar, ampliar, aprovechar al máximo, obtener [CD] máximos, extremar, etc.

minimizar. Reducir lo más posible el tamaño de algo o quitarle importancia. DRAE

ALTERNATIVAS [en función del contexto]: reducir al mínimo, rebajar, recortar, disminuir en lo posible, restringir, etc.

feedback. Voz inglesa usada en distintas disciplinas científico-técnicas con los sentidos de ‘retorno de parte de la energía o de la información de salida de un circuito o un sistema a su entrada’, ‘acción que el resultado de un proceso material ejerce sobre el sistema físico o biológico que lo origina’ y, en general, ‘modificación de la actitud o estrategia inicial en un proceso a partir del análisis de sus resultados’. Su uso es innecesario en español, pues las voces retroalimentación, retroacción y realimentación han ido reemplazando con éxito al anglicismo. DPD

ALTERNATIVAS [además de las propuestas por el DPD (¿?), y siempre en función del contexto]: respuesta, comentarios, opinión, información, observaciones, etc.

priorizar. Dar prioridad a algo. DRAE. Neologismo por dar prioridad, ‘conceder anterioridad o precedencia a una cosa respecto de otra’. DUDEA.

ALTERNATIVAS [en función del contexto]: dar prioridad, definir un orden de importancia.

global. 1. Tomado en conjunto. 2. Referente al planeta o globo terráqueo. DRAE

ALTERNATIVAS [al primer significado]: general, conjunto (adj.), integral, completo, sistémico, etc.
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ALTERNATIVAS [al segundo significado]: internacional, en todo el mundo, con presencia mundial, etc.
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CONTINUARÁ...
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miércoles, 6 de junio de 2007

A

a beneficio de

Locución prepositiva desusada que significa ‘en virtud de’, ‘gracias a’: Todo heredero puede aceptar la herencia a beneficio de inventario, aunque el testador se lo haya prohibido. Distíngase de «en beneficio de».

a cuenta de

Solecismo por por cuenta de: *Se tomó una copa a cuenta de su amigo Miguel.
Barbarismo por a costa de: *La infantería se incrementó a cuenta de la caballería
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a efecto de

Barbarismo por a efectos de, ‘con la finalidad de conseguir o aclarar algo’.

a fin y efecto de (cat. a fi i efecte de)

Catalanismo por a fin de: *He hecho testamento a fin y efecto de asegurar el futuro de mis hijos.

a grosso modo

Solecismo por grosso modo, ‘a bulto’, ‘aproximadamente’: * Lo dijo a grosso modo porque no se acordaba.

a la hora (fr. à l’heure)

Galicismo por por hora: *Hicimos un promedio de ciento veinte kilómetros a la hora.

a la mayor brevedad

Solecismo por con la mayor brevedad: *Le rogamos que se persone en estas oficinas a la mayor brevedad.

a lo largo de

Locución prepositiva temporal que significa ‘durante’: A lo largo de su vida ha sufrido seis accidentes. No debe emplearse acompañada de una unidad de tiempo: *A lo largo de cinco minutos; *A lo largo de dos horas; en estos casos debe sustituirse por ‘durante’.

a mansalva

El DRAE se aferra a la definición original: sin peligro, sobre seguro; el CLAVE, sin embargo, sólo recoge el significado popular:en gran cantidad. Esta expresión no aparece en el DPD impreso ni en su versión virtual.

a nivel (de)

Según el DPD:

Hoy se ha extendido enormemente el uso figurado de a nivel de + sustantivo, así como el de a nivel + adjetivo. Ambas construcciones son admisibles siempre que en ellas la palabra nivel conserve de algún modo la noción de ‘altura’ o de ‘categoría u orden jerárquico’: «Han decidido establecer relaciones diplomáticas a nivel de embajada» (HdzPadilla Política [Méx. 1988]); «No existía un programa de rehabilitación a nivel nacional» (Cibeira Bioética [Arg. 1997]). Por el contrario, la lengua cuidada rechaza su empleo cuando no está presente ninguna de estas nociones y se emplea, indebidamente, con los sentidos de ‘con respecto a’, ‘en el ámbito de’, ‘entre’ o, simplemente, ‘en’: *«A nivel de mucosas digestivas también hay gran irritación» (Arranbide/Talamoni Plaguicidas [Arg. 1992]).

Sin embargo, para Sousa este empleo «resulta manifiestamente inútil; por ejemplo, en *La cooperación, a nivel bilateral, se desarrolla a duras penas, donde, con igual propiedad se pudo haber escrito, sin comas, La cooperación bilateral se desarrolla a duras penas. Son inaceptables expresiones como *El asunto habrá de examinarse a nivel estatal; *A nivel personal me encuentro insatisfecho; etcétera».

a tiempo completo (i. full time)

Anglicismo admisible por a jornada completa, con dedicación exclusiva.
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lunes, 4 de junio de 2007

BÁSICAMENTE


El traductor, en tanto que mediador entre dos lenguas, ha de ser mucho más consciente de las sutilezas de la relación específica entre ellas de lo que lo sería cualquier otro hablante. El caso concreto que aquí nos interesa, por su enorme extensión e influencia, es el del inglés y el castellano.
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Al tratarse de una relación dinámica y viva, en la que el trasvase lingüístico y cultural es continuo, se suelen apreciar tendencias, influencias, éxodos, migraciones, intercambios y reflujos léxicos, sintácticos, fraseológicos, pragmáticos y culturales. En medio de todo ese movimiento se ha de apostar el traductor para procurar no perder de vista ningún avance o retroceso que vaya en perjuicio de la idiosincrasia de la lengua en general, y del idioma al que él traduce en particular. De entre todos esos movimientos sociolingüísticos, existe una corriente muy sutil que normalmente se nos escapa, por lo inconsciente y poco inmediato de su naturaleza. Se trata de la interferencia pragmática, o de lo que se ha dado en llamar «anglicismos de frecuencia». Emilio Lorenzo define el anglicismo de frecuencia como «el uso inmoderado de ciertas palabras y expresiones que, si no son anglicismos en sí, al excluir otras opciones que ofrece la lengua española, suenan, por su insistencia, extraños y monótonos [...] los llamados anglicismos de frecuencia, por su exclusividad, apartan del uso común otras alternativas no estrictamente sinónimas que confieren variedad y modulación al mensaje».

Existe, pues, un motivo real para que el traductor esté ojo avizor ante este tipo de interferencias idiomáticas, un riesgo de acorralar una serie de locuciones válidas en un contexto determinado en favor de otra. El mayor peligro de esta situación, tal y como ocurre con los anglicismos léxicos, es el de eliminar del uso una opción similar al elemento importado que no se corresponde exactamente con éste, es decir, que no es totalmente intercambiable, sino que aporta un matiz que lo diferencia del resto de las opciones. Eliminar del uso una de esas opciones supone, irremediablemente, perder uno de esos matices. Si bien el traductor no puede luchar contra una determinada tendencia del idioma una vez asentada, sí que puede contribuir a plantar su germen.
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Ése fue el caso de la teleserie Friends, en cuyo doblaje se detectan varias de las mencionadas interferencias pragmáticas, repetidas hasta la saciedad. Una de ellas es el adverbio básicamente, traducción literal de basically. Esta partícula, cuya frecuencia de uso en el inglés más conversacional es abrumadora, aparecía en muchas de las escenas de la mencionada teleserie, y su traducción al castellano peninsular solía ser, como se ha dicho, básicamente. Si bien no hay que olvidar las restricciones propias de una traducción para doblaje y su posterior ajuste, es cierto que esta modalidad televisiva no presenta tantas limitaciones en cuanto a sincronía labial como la destinada a las salas de cine (a pesar de tratarse de una palabra que comienza con una bilabial, algo casi determinante en la traducción fílmica). Así pues, hubiera sido recomendable dosificar el uso de básicamente y buscar alternativas tales como prácticamente, fundamentalmente, esencialmente, mayormente, más que nada, venir a ser, no ser más que, poco más o menos, en pocas palabras, en resumidas cuentas, o incluso omitirlo para evitar trasladar un rasgo propio del idioma original (el uso repetido de este refuerzo conversacional) que no se correspondía con el uso natural en castellano. Y digo que no se correspondía, porque la enorme influencia de esta teleserie ha contribuido, sin lugar a dudas, al pleno asentamiento de este elemento ajeno a nuestro discurso oral. Así pues, se trata de un anglicismo de frecuencia que, por su naturaleza, nada tiene que aportar a la semántica de la conversación ni a la riqueza expresiva de ésta. Más bien todo lo contrario.
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Más información sobre anglicismos de frecuencia y doblajes:
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The Spanish Dubbese: A Case of (Un)idiomatic Friends, Pablo Romero Fresco, Heriot-Watt University, Edinburgo
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