miércoles, 12 de marzo de 2008

PROGRAMA, PROGRAMA, PROGRAMA (II)


En la entrega anterior, analizamos el uso de la coma en el programa del PP. Tras los resultados de las elecciones, y ya con más calma, tocaremos someramente otro charco de dudas para traductores, redactores y correctores tomando como ejemplo la carta de ZP que principia el programa del PSOE: la mayúscula diacrítica.
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¿Que qué es mayúscula diacrítica? Pues lo mismo que la tilde diacrítica, pero con mayúsculas, es decir, que algunas palabras se escriben con mayúscula inicial para diferenciar su significado. Veamos un ejemplo tomado, como hemos dicho, de la carta de ZP:
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«Y lo hicieron para que cumpliéramos el Programa electoral que comprometimos ante todos los ciudadanos».
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Al margen de inventarse el régimen preposicional del verbo, como nos explica la Fundéu,
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Las formas correctas serían:
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Prometí entonces una legislatura de crecimiento económico, ahorro y estabilidad.
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Me comprometí a llevar adelante una legislatura de crecimiento económico, ahorro y estabilidad.

ZP nos enseña uno de los usos más extendidos de la mayúscula diacrítica que, curiosamente, no aparece registrado en el DPdD. O, al menos, no exactamente, puesto que ahí sólo se refieren a los «sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de documentos oficiales, como leyes o decretos, cuando se cita el nombre oficial completo», que, como vemos, no se corresponde del todo con nuestro ejemplo (cuánto de 'oficial' tienen los programas electorales es otra cuestión). No, no es ése el uso al que nos referimos, sino a la convención de escribir con mayúscula el nombre del documento que se tiene entre manos (o frente a la pantalla, más bien). Este uso está muy extendido en los documentos jurídicos: El presente tratado (en lo sucesivo «el Tratado») deberá ser ratificado por todas las partes implicadas. Y es quizá el halo de oficialidad de ese tipo de documentos lo que buscan otros escritos de menor rango, como el que nos ocupa. El problema, como de costumbre, es la propia RAE, que dice cosas como éstas:

«En textos de carácter publicitario, propagandístico o similar, es frecuente la aparición de mayúsculas no justificadas desde el punto de vista ortográfico , así como el fenómeno inverso, esto es, la aparición de minúsculas donde las normas prescriben la mayúscula. Estos usos expresivos o estilísticos, cuya finalidad es llamar la atención del receptor para asegurar así la eficacia del mensaje, no deben extenderse, en ningún caso, a otro tipo de escritos».
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Como vemos, muchas veces la ortografía no depende de las reglas ortográficas.
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Otro caso:
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«Me comprometí a una acción de Gobierno de apoyo decidido a la lengua y la cultura».

Puesto que aquí el sustantivo con mayúscula inicial se refiere, como bien dice el DPdD, al «conjunto de los ministros de un Estado» y no a la «acción de gobernar», debe ir con mayúscula. He ahí un buen uso de la mayúscula diacrítica. Veamos ahora un mal uso:
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«Vamos a subir el Salario Mínimo Interprofesional hasta los 800 euros».
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Y otro:
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«Hemos creado en estos cuatro años 1.000 nuevas plazas de Jueces y Fiscales».
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Y otro:
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«Hemos reformado la educación y la Universidad y duplicado su presupuesto».

Este último ejemplo, además de repetir los errores del PP en cuanto a la presencia y ausencia de comas, tiene trampa. Si acudimos a las fuentes de la RAE, nos dirán que «cuando significan entidad o colectividad como organismo determinado» (OLE) o «cuando designan entidades o colectividades institucionales» (DPdD), este tipo de términos hay que escribirlos con mayúscula inicial. Sin embargo, si entendemos así «Universidad», ¿por qué no «educación»? Ante esta pregunta, la Fundéu nos dice que «esa mayúscula es optativa, es decir, puede hacerse lo que indica el DPdD o seguir la norma de que los nombres comunes se escriben con minúscula, pues en este caso no se trata de una mayúscula diacrítica que cambie el significado de la palabra». Y si no se considera una mayúscula diacrítica, ¿qué diantres es? Para entenderlo, es necesario, como en muchas otras ocasiones, recurrir al maestro Sousa, en cuya Ortografía y ortotipografía del español actual nos explica que, además de la mayúscula diacrítica, existe -entre muchas otras- una mayúscula subjetiva:
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«Hay en el léxico ciertas palabras que a muchos usuarios les incitan a escribirlas con mayúscula sin que haya razones para ello; por ejemplo, centro, ciencia, técnica, arte, civilización, corona, corporación, destino, diáspora, empresa, entidad, evolución, fisco, generación, humanidad, institución, literatura, masonería, naturaleza, papado, poder, potencia, régimen, relatividad, nación, reino, patria, sociedad, etcétera. Estas voces deben escribirse en minúscula; la acepción en que se empleen la esclarecerá pertinentemente el contexto».
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Así pues, aunque hay mayúsculas que tanto la RAE como Sousa consideran diacríticas (Gobierno/gobierno, Estado/estado, Iglesia/iglesia, Administración/administración) y otras en las que discrepan (Reino o reino, Corona o corona, por ejemplo). Dentro de esta mayúscula subjetiva disfrazada de diacrítica, siempre según Sousa,
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«entra también lo que podemos llamar mayusculización de lo propio, consistente en aplicar la mayúscula especialmente a aquello que forma parte del propio mundo y de los propios intereses, razón por la cual una persona muy religiosa escribirá con inicial mayúscula palabras como hostia, sacerdote, religión, papa, misa, sacramento, (y los nombres de cada uno de estos), etcétera; un militar tenderá a escribir con inicial mayúscula servicio militar, ejercicio, compañía, brigada, cuartel, etcétera; en una empresa, centro de trabajo, departamento, sección, informe, memoria, etcétera; un político, todas las palabras significativas utilizadas en la tendencia política propia. Ninguna de esas y otras mayúsculas semejantes están justificadas».
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Como vemos, la mayúscula diacrítica depende en gran medida de quién escribe el texto y de quién lo recibe (el caso de la Península para referirse a la península ibérica es un ejemplo muy claro de esta pretendida antonomasia, que además es incorrecta). Por ese motivo nunca llegarán a estar claros sus límites ni -cuando lo estén- éstos se corresponderán con la realidad, más que de aquél que decida escribirla.
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lunes, 3 de marzo de 2008

PROGRAMA, PROGRAMA, PROGRAMA (I)

En esta recta final de la campaña electoral, no estaría de más echarles un vistazo a los programas de los partidos políticos, que es lo que, en definitiva, debería importar. Aunque lo que nos importe a nosotros no sean los contenidos, sino las formas. Ambos programas, en lo formal, son bastante planos, con un estilo muy parecido y los mismos recursos discursivos que podemos encontrar en cualquier texto político de hoy en día: retos, desafíos, demandas, fenómenos, balances, pilares, modelos, promociones, estimulaciones, oportunidades, logros, globalización, activos personales, capital humano, sostenibilidad, solidez, pluralismo, competitividad, cohesión, etc. Un rollo, vamos.
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Como estos días todo el mundo parece estar examinando con lupa a los dos principales partidos, nosotros no hemos querido ser menos y nos hemos propuesto aquí analizar algunos de los despropósitos lingüísticos observados en sus programas.

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Empezaremos por el principal aspirante al título. En el caso de los populares, el problema es uno y trino. Como se trata de una cuestión no siempre fácil de entender, optaremos por el método inductivo. Escribiremos los tres ejemplos que vamos a tratar, pegaremos una foto de Mariano y después desvelaremos los tres errores que el lector avezado seguro habrá descubierto.
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«La soberanía nacional reside en el pueblo español, y es única e indivisible.»

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«Defendemos que la Constitución, sus instituciones y los símbolos que establece, son la mejor garantía de futuro para la libertad, el progreso y el bienestar de los españoles.»
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«La conservación y mejora de nuestros recursos y paisajes naturales y avanzar hacia una economía menos dependiente del petróleo, serán una prioridad en todas las políticas del gobierno.»
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Haz clic en la imagen para ver su programa.
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Exacto, nos referíamos al uso de la coma, un asunto bien complicado que intentaremos esclarecer en la media que la RAE lo permita. Vayamos por partes.

1) «La soberanía nacional reside en el pueblo español, y es única e indivisible.»
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Ésta es fácil. Al margen del contenido y las implicaciones de la frase (que se las trae), el error evidente. Veamos qué dice el DPdD:
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El uso de la coma es incompatible con las conjunciones y, e, ni, o, u cuando este signo se utiliza para separar elementos de una misma serie o miembros gramaticalmente equivalentes dentro de un mismo enunciado.

En el ejemplo, la conjunción y se utiliza para separar dos oraciones coordinadas y por eso la coma, como dice la RAE, es «incompatible».

2) «Defendemos que la Constitución, sus instituciones y los símbolos que establece, son la mejor garantía de futuro para la libertad, el progreso y el bienestar de los españoles.»
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Ésta tampoco es muy difícil. En el DPdD (y en cualquier libro de texto de primaria) se dice que:
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Es incorrecto escribir coma entre el sujeto y el verbo de una oración, incluso cuando el sujeto está compuesto de varios elementos separados por comas: *Mis padres, mis tíos, mis abuelos, me felicitaron ayer. Cuando el sujeto es largo, suele hacerse oralmente una pausa antes del comienzo del predicado, pero esta pausa no debe marcarse gráficamente mediante coma: Los alumnos que no hayan entregado el trabajo antes de la fecha fijada por el profesor suspenderán la asignatura.

Si nos fijamos, nuestra frase es una frase con un sujeto múltiple (de ahí el verbo en plural), por eso no es correcta la coma. Distinto hubiera sido escribir: «Defendemos que la Constitución, con sus instituciones y símbolos, es la mejor garantía de futuro…». O bien: «Defendemos que la Constitución, así como sus instituciones y símbolos, son la mejor garantía de futuro…». En estos dos casos, la coma no es incorrecta, puesto que el inciso la requiere, como se apunta en las excepciones a la regla anterior:

Cuando el sujeto es una enumeración que se cierra con etcétera (o su abreviatura etc.) y cuando inmediatamente después del sujeto se abre un inciso o aparece cualquiera de los elementos que se aíslan por comas del resto del enunciado. En esos casos aparece necesariamente una coma delante del verbo de la oración: El novio, los parientes, los invitados, etc., esperaban ya la llegada de la novia; Mi hermano, como tú sabes, es un magnífico deportista.

3) «La conservación y mejora de nuestros recursos y paisajes naturales y avanzar hacia una economía menos dependiente del petróleo, serán una prioridad en todas las políticas del gobierno.»
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Esta frase también contiene un sujeto múltiple: por un lado «La conservación y mejora de nuestros recursos y paisajes naturales» y por otro «avanzar hacia una economía menos dependiente del petróleo». Hasta ahí de acuerdo. ¿Cuál es el problema entonces? Que si echamos un vistazo al DPdD nos dice que:
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Se escribe coma delante de estas conjunciones [y, e, ni, o, u] cuando la secuencia que encabezan enlaza con todo el predicado anterior, y no con el último de sus miembros coordinados: Pagó el traje, el bolso y los zapatos, y salió de la tienda; No sé si ir de vacaciones a Francia o Italia, o quedarme en casa.
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Es decir, que el problema es que el primer sujeto, a su vez, incluye un complemento múltiple: «de nuestros recursos y paisajes naturales» con su correspondiente conjunción copulativa. Así pues, debería haber una coma delante de «y avanzar» para aclarar que la secuencia que sigue no pertenece al complemento múltiple.
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Para más información sobre este tema, se le puede echar un vistazo al libro Dónde va la coma de Fernando Ávila rebuscando entre los libros que ya tiene digitalizados Google (haz clic aquí para verlo).
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