viernes, 29 de febrero de 2008

RETORCIENDO PALABRAS

El miedo del ser humano a las palabras, es decir, a la realidad por ellas nombrada, está en el origen de los rodeos, embozos y disfraces de que siempre se ha valido para hermosearla o maquillarla. El eufemismo cumple, pues, la función social de designar un objeto insoportable o enojoso y los efectos desagradables o molestos de este objeto sin nombrarlos expresamente. Sin recursos eufemísticos, esto es, sin metáforas, no habría poesía ni poetas, de modo que no vamos a cargar las tintas donde no debemos, que una cosa es la lengua y otra sus apéndices ideológicos.
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Pero el eufemismo es una muestra de enajenación con frecuencia perniciosa, porque, como dice Fernando Lázaro Carreter, «delata siempre temor a la realidad, deseo vergonzante de ocultarla y afán de aniquilarla». Bajo el antifaz de la defensa nacional se oculta la industria armamentística, que produce bombas inteligentes, balas limpias y otros artilugios fulgurantes útiles para emprender ataques preventivos, incursiones aéreas, limpiezas étnicas y otras formas de injerencia humanitaria, daños colaterales incluidos... Las desigualdades económicas y sociales toman el disfraz de simples desequilibrios propios del comportamiento de la economía, que a veces, sobre todo en tiempos de crecimiento cero y crecimiento negativo, obliga a ajustes o remodelaciones de precios, cuando no a flexibilizaciones de plantillas, descontrataciones, desreclutamientos, desregulaciones, incentivaciones de ocupaciones alternativas y aun a reducciones de redundancias. Estos y otros aderezos mendaces no tienen nada de inocentes, como es sabido, y tampoco cabe atribuirlos a la invención de los hablantes... Al contrario, se idean en despachos descollantes y se expanden como infundios gracias en gran parte a medios de comunicación diligentes y a periodistas y otros profesionales de prestigio extraviados y propicios.
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jueves, 21 de febrero de 2008

LEER SIGLAS ES FÁCIL Y DIVERTIDO

El otro día, no sé por qué, acabé leyendo esto en la sección de consultas de la Fundeu:

Pregunta:

Tengo una duda sobre el uso de mayúsculas en las siglas. He visto en periódicos mezclar mayúsculas y minúsculas, como en el caso de Onu o de la agencia Efe, ¿Es adecuado hacer esto, no hay inconvenientes?

Respuesta:

Normalmente se hace con las siglas y los acrónimos que tienen cinco o más letras y pueden leerse como una palabra: Unicef, Mercosur, etc. No es correcto, en cambio en casos como la ONU.


Pregunta:

¿Cuál sería el uso adecuado del plural de los acrónimos?, ¿llevan puntos o no?, ¿cuáles los llevan?

Respuesta :

Si se refiere usted a lo que en inglés se llama acronym y en español se llama siglas, en principio no tienen plural, pero para las siglas que designan objetos o realidades contables (CD, DVD, PC, ONG, etc.), es decir, que se pueden contar, es admisible formar el plural añadiendo una ese minúscula: CDs, DVDs, PCs, ONGs, etc.


Y luego, esto:

Pregunta:

Me gustaría saber cómo se forma el plural de las siglas, es decir, en su uso en nombres comunes.

Respuesta:

Lo que se pluraliza duplicando sus elementos no son las siglas, sino las abreviaturas (que llevan punto abreviativo). TA es una sigla. La abreviatura sería T. A.

Respecto a la pluralización de las siglas, la Academia recomienda mantenerlas invariables e indicar el plural mediante los determinantes (las TA). Sin embargo, parece que la tendencia que se está imponiendo es la de añadir una ese minúscula a la sigla para formar el plural: TAs.


Y esto:

Pregunta:

Me gustaría conocer su opinión respecto del uso de los puntos y los espacios internos en las siglas. No tengo claro si se deben omitir siempre los puntos o si se pueden conservar, y lo mismo respecto a los espacios internos. Por ejemplo, UNESCO, CCOO, "El Barcelona FC/F.C.", "N.B./NB (nota bene)", "P.D./PD/P.D"(postdata), etc? ¿Hay alguna norma general que pueda aplicarse en estos casos?

Respuesta:

Las abreviaturas se escriben con puntos y las siglas sin puntos ni espacios. En los casos que usted nos comenta quedan así:

Unesco - Es una sigla lexicalizada
CC. OO. - Es una abreviatura y por eso se duplica la primera letra de cada palabra que va seguida de punto y con un espacio entre ambas
Barcelona FC (siglas)
Nota Bene - (N. B.) (abreviatura)
Postdata - P. S.-post scriptum- (abreviatura)



Para más inri, luego me encontré con esto:

ACRÓNIMO LEXICALIZADO

Mucho se ha hablado de las siglas y de los acrónimos, sin embargo parece que la cuestión no está muy clara todavía, por tal razón consulté el tema con mis colegas de la Fundéu (Fundación del Español Urgente) y aprendí tantos aportes que quise compartirlos con ustedes.

La palabra acrónimo surge en EE. UU. en 1943 para nombrar a lo que en el mundo latino se le dice sigla. Son las llamadas «siglas impropias» y se forman con letras que no sólo son iniciales, o con las iniciales de las palabras que forman la expresión, incluyen palabras con significado gramatical.

A veces las siglas pasan a formar parte del léxico común. Se dice que «se lexicalizan» y constituyen palabras con categoría gramatical propia. Estas siglas lexicalizadas, denominadas «siglónimos» se escriben con inicial minúscula. Ejemplos: láser («light amplification by stimulated emision of radiation»).

Lo primero que debemos puntualizar es que un acrónimo no se lexicaliza porque sea normado, sino que se lexicaliza cuando alguien decide que ya se usa mucho y decide escribirlo como palabra. Lo único que sucede es que a partir de ese momento si su propuesta no se enraíza en el uso sistemático no tiene ningún valor y puede terminar desechado, en el canasto del olvido. Cada quien puede considerar lexicalizado un acrónimo. Otra cosa es que los demás compartan la idea.
¿Cuándo se produce ese tránsito de sigla impropia a siglónimo? Es el habla común la que lo hace. La lingüística María-Fernanda Poblet afirma que «sólo el uso es el responsable de la lexicalización. Pero nadie lo decide: sucede, sin más, y después se verá si se queda o no en nuestro léxico y cómo».

El destacado estudioso de la lengua José Martínez de Sousa afirma que este tema «constituye un verdadero infierno. La Academia ha variado en los últimos años estas definiciones, hasta el punto de que es difícil saber qué es una cosa y otra. Si no se consigue fijar su alcance significativo sin que queden dudas, más valdría prescindir de esta palabra, debido al confusionismo extremo a que se ha llegado».

Inés Izquierdo

La Prensa (Nicaragua)

Martes, 5 de junio del 2007

Y, por una vez, la Academia, le hizo caso:

Resumiendo, que en castellano las siglas (CD) son acronyms y los acrónimos (Renfe), «siglas impropias». Que las abreviaturas (EE. UU., pag.) se escriben con puntos y con espacios, y las siglas (CD), sin puntos ni espacios, como los acrónimos (Renfe) que, como hemos dicho, son siglas impropias. Que a las siglas (CD) no se les añade –s, aunque a lo mejor sí (CDs). Que a las abreviaturas (EE. UU., pág.) se les doblan las letras para pluralizarlas, menos a las que se les añade una -s (págs.). Que las siglas y los acrónimos pueden lexicalizarse (SIDA > sida), pero que cada uno puede lexicalizar lo que quiera en cualquier momento. Que hay siglas que se pronuncian letra por letra (CD), otras que se pronuncian por sílabas (ONU) y otras que hacen un poco las dos cosas (CD-ROM). Que aunque hemos dicho que las abreviaturas (EE. UU.) hay que escribirlas con puntos y con espacios, luego cada uno hace lo que le parece.

Quod erat demostrandum.

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miércoles, 20 de febrero de 2008

NOTICIAS NOTICIOSAS

Es evidente que gran parte del torrente lingüístico que corre por las calles se encauza en las redacciones de periódicos y telediarios. Como además de manipular la información y generar noticias de relleno, los medios de comunicación son los culpables de muchas de las barbaridades que rebufa el pueblo llano, desde este rincón de dudas razonables no podemos por menos que señalarles con el dedo y ponerles las orejas de burro. Dejando a un lado el vengonzante intrusismo que existe en el periodismo actual, hay que decir que también los profesionales de la información meten la pata hasta el fondo. Lo peor de todo, como siempre, es que ni siquiera son conscientes de ello. Por eso desde el sitio web de la Fundéu –un recurso que todo periodista debería conocer– se han propuesto hacérselo saber. En su sección de recomendaciones, encontramos algunos errores frecuentes por esos lares:
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«cuando menos» y «cuanto menos»
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«Cuando menos» es una expresión que indica el límite mínimo aproximado de una cantidad («había, cuando menos, veinte coches aparcados») o una matización a algo dicho anteriormente («se había enojado por el comentario o, cuando menos, se había molestado algo»). Se puede sustituir por otras expresiones de igual significado como «por lo menos» y «como mínimo».
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«Cuanto menos» se utiliza en expresiones en las que dos elementos de una misma frase están relacionados entre sí de tal forma que si varía la cantidad a la que alude uno de ellos, también varía la que señala el otro, como «cuanto menos tengamos que pagar, más dinero nos quedará para otras cosas».
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Leísmo
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El miedo de los periodistas hispanohablantes a parecer vulgares está extendiendo en la prensa escrita un nuevo caso de leísmo que hasta ahora se circunscribía a la radio y a la televisión: el uso equivocado de «le» en lugar de «la» como complemento directo de personas femeninas.
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Empieza a ser habitual encontrarse con frases como estas: «la estrategia de Esperanza Aguirre en el contencioso que le enfrenta al alcalde», «pero a Blanca Marsillach lo que le tiene sin comer es...», «respecto a la ministra, el portavoz dijo que él mismo le llamó para tratar el asunto».
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Cuando lo correcto hubiera sido escribir: «la estrategia de Esperanza Aguirre en el contencioso que la enfrenta al alcalde», «pero a Blanca Marsillach lo que la tiene sin comer es...», «respecto a la ministra, el portavoz dijo que él mismo la llamó para tratar el asunto».
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Se trata en todos esos casos del uso equivocado de «le» o «les» en lugar de «la» o «las» como complemento directo de personas femeninas, y es el resultado del miedo a parecer vulgar al usar «la», lo que conduce a un exceso de celo (conocido como «hipercorrección») para hablar un español correcto: quienes así hablan o escriben temen caer en otro vicio conocido como «laísmo».
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«ostentar»
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El DRAE da a este verbo los siguientes significados: 'mostrar o hacer patente una cosa' y 'hacer gala de grandeza, lucimiento y boato' pero el Diccionario panhispánico de dudas añade uno nuevo: 'poseer públicamente algo considerado un honor o un privilegio, como un cargo relevante o un título'. Este último significado se desaconsejaba en los libros de estilo y se recomendaba que al hablar de un determinado cargo no se utilizara. Así pues, no debía decirse ostentar un cargo sino desempeñar, ocupar, ejercer. Esa recomendación sigue vigente, excepto cuando el cargo tenga especial relevancia y signifique realmente un honor o privilegio.
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Además, el Diccionario panhispánico de dudas advierte que en ningún caso debe emplearse con el significado de tener. Así pues, no es correcto decir «Esta empresa tal ostenta el mayor número de acciones», «Este partido ostenta más escaños que este otro» o «El mayor índice de desempleo lo ostentan los jóvenes». En estos casos lo correcto es: «Esta empresa tiene (o está en posesión) del mayor número de acciones», «Este partido tiene más escaños que este otro» o «El mayor índice de desempleo se da entre las mujeres».
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Infinitivo como verbo principal
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Cuando el infinitivo funciona como verbo principal y va al principio de una frase nos encontramos con el llamado «infinitivo introductorio» o «infinitivo fático». El infinitivo en ningún caso debe usarse como verbo principal de una oración, aunque es algo que sucede con frecuencia en los medios de comunicación, principalmente en los hablados. Este uso del infinitivo se da principalmente con los llamados «verbos de decir», entre los que se encuentran, además de decir, otros verbos como expresar, recordar, destacar, añadir, informar, manifestar, indicar, señalar, afirmar, declarar, etc.
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De esta forma serían incorrectas frases como «Informarles de que no tendrá lugar el acto de inauguración en la fecha prevista», «Destacar que la actuación del grupo fue un éxito» o «Por último, recordar que mañana finaliza el plazo de matriculación». En estos casos debió decirse «Les informamos de que no tendrá lugar el acto de inauguración en la fecha prevista», «Hay que destacar que la actuación del grupo fue un éxito» o «Por último, les recordamos que mañana finaliza el plazo de matriculación».
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«prolongar»
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Uno de los significados de este verbo es 'hacer que dure algo más tiempo de lo regular'. Por lo tanto, conviene evitar frases como: «La exposición, que se prolongará hasta el 2 de diciembre...» o «El festival se prolongará hasta el próximo viernes» cuando la duración de esos acontecimientos sea la prevista.
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En estos casos debió decirse: «La exposición, que durará hasta el 2 de diciembre...» o «El festival, que se clausurará el próximo viernes»
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Hay otros casos como «... la inflación puede prolongarse los próximos meses...» o «... la crisis que se prolonga ya más de tres años...» en los que el verbo prolongar sí tiene el significado de «continuar», «alargar», «dilatar» o «extender» algo; sin embargo, se recomienda no abusar de él y utilizar cualquiera de los anteriores. Puede decirse, por ejemplo: «... la inflación puede continuar durante los próximos meses...» o «... la crisis que dura ya más de tres años...»
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«dejar»
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Es muy frecuente encontrar en las noticias formulaciones como «La explosión de Manhattan deja 16 heridos»; «El incendio ha dejado daños de importancia», o «Este es el departamento boliviano más castigado por las inundaciones que dejó la presente temporada del Niño».
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El Diccionario académico no recoge ninguna acepción de dejar que se acomode a estos ejemplos; otros diccionarios ofrecen definiciones que se aproximan más, como ‘producir [una persona o cosa] un efecto sobre algo como resultado de su presencia, paso o acción’. También existe la posibilidad de que los redactores tuvieran en mente, al formular las noticias, la expresión dejar un saldo de.
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En cualquier caso, el empleo abusivo de dejar con este sentido está desplazando el uso de verbos más apropiados, como causar, producir, ocasionar, acarrear, provocar, originar, motivar... o la expresión dar lugar a: «La explosión de Manhattan causó 16 heridos»; «El incendio ha producido daños de importancia» o «Este es el departamento boliviano más castigado por las inundaciones que ha ocasionado la presente temporada del Niño».
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Por ello, la Fundéu recomienda no emplear el verbo dejar con el sentido de causar (efectos negativos) y sutituirlo por causar, producir, ocasionar, acarrear, provocar, originar, motivar, dar lugar a...
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