sábado, 17 de enero de 2009

LOCALIZATION: SOFTWARE

Most localization projects consist of different stages that need different technical and linguistic approaches. When localizing IT applications, for example, the translator usually receives two different kinds of texts: software (i.e., onscreen text displayed on the application interface) and documentation (i.e., user’s guides, EULAs, etc). Each of these parts of the product requires specific tools and follows specific procedures. Let’s start with the first stage: software.
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La mayoría de los proyectos de localización constan de distintas fases que precisan distintos enfoques técnicos y lingüísticos. En la localización de aplicaciones informáticas, el traductor suele recibir dos tipos de textos: el software (es decir, el texto que aparecerá en la interfaz de la aplicación) y la documentación (es decir, el manual del usuario, acuerdos de licencia, etc.). Cada una de estas partes del producto requiere herramientas concretas y siguen procedimientos específicos. Comencemos con la primera fase: el software.
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La traducción de software, como muchas otras, presenta una serie de particularidades que obligan al traductor a tomar ciertas decisiones tanto lingüísticas como metodológicas. Estas particularidades, en la mayoría de los casos, se refieren a los procesos por los que ha pasado el texto que el traductor tiene entre manos y los otros tantos por los que pasará su traducción. De manera esquemática, se podrían resumir en este gráfico:
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Como se puede ver, antes de tener el texto listo para traducir, es necesario convertir los archivos de la aplicación (.exe, .dll, .sys, .rc, .html, .xlm, etc.) a formatos compatibles con la mayoría de los gestores de memorias de traducción para poder así extraer el texto traducible, aprovechar textos anteriores aplicando memorias de traducción y guardar la traducción del proyecto actual, de manera que se pueda aplicar a futuros proyectos. La principal desventaja de estas traducciones, si no se cuenta con los archivos originales o la aplicación en sí (en muchos casos, una versión o build de prueba), es la falta de contexto. No hay que olvidar que estos textos o cadenas de texto (strings) suelen tener asociadas funciones, formatos y emplazamientos concretos, circunstancias todas ellas que van a afectar, cuando no determinar, nuestras decisiones como traductores. Lo ideal sería que el traductor contara siempre con los documentos, aplicaciones originales, o al menos pantallazos (screenshots) para ver cómo se encuadrará su texto, con qué formato se verá y qué función tendrá. Como digo, eso sería lo ideal, porque no siempre es así.
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Por eso, a la hora de traducir proyectos de software, conviene tener a mano herramientas desarrolladas específicamente para estos menesteres. Trados y SDLX, a pesar de que admiten muchos de estos formatos y cuentan con funciones muy útiles para el traductor, siguen sin contar con editores 100% WYSIWYG (es decir, que el traductor no siempre puede ver su traducción en el contexto en el que se integrará dentro de la aplicación). Para estos casos, como digo, existen herramientas especializadas en software, como Passolo*.
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La gran baza de Passolo es la capacidad para “volcar” en un solo archivo editable una gran cantidad y variedad de elementos de software (resources), de manera que el traductor pueda acceder al texto susceptible de traducción, de elemento en elemento, de manera sencilla y ordenada. La interfaz, totalmente personalizable, puede dividirse en varias ventanas:
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Una ventana en la que se muestra un árbol con todos los elementos de software (a la izquierda);
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Otra ventana con las cadenas de texto para traducir, diferenciadas por colores (a la derecha, abajo): en azul, el texto traducido; en rojo, el texto por traducir; en negro, el texto aprovechado de proyectos anteriores; y en verde, las traducciones propagadas automáticamente a partir de lo que vamos traduciendo en el archivo actual.
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Y otra con el texto tal cual se verá en la versión final, según se va traduciendo (a la derecha, arriba).
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Además, el traductor puede abrir otra ventana (abajo) desde la que puede hacer búsquedas de palabras en la memoria (Concordance) o de segmentos similares (Fuzzy Matches) y copiarlos directamente en su traducción. Ésta es la forma más cómoda de trabajar, ya que desde aquí se puede marcar la traducción como “Por revisar” o “Revisada”, añadir comentarios a cada segmento y comprobar la ortografía.
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La principal pega para el traductor es la relativa complejidad de las opciones de aprovechamiento de proyectos anteriores (leverage). Las memorias de Passolo se guardan en un formato .glo que también puede exportarse como .txt, pero para su reutilización se suelen precisar complementos (add-ins) específicos, por no hablar de la conversión de otros formatos de memoria (Trados, SDLX, Idiom) a Passolo, un proceso que muchas veces se complica por la multiplicidad de formatos de los elementos de software. Como decimos, se trata de un programa muy recomendable, pero sobre todo para expertos en localización con ciertos conocimientos técnicos en estas lides y que suelan tener que traducir grandes volúmenes de texto para aplicaciones informáticas. Todos los detalles técnicos, aquí.

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*Otro programa de una empresa independiente fagocitado el año pasado por SDL. Más información, aquí.

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1 Comments:

  • At 21 de febrero de 2014, 7:16, Blogger Alexander Barrel said…

    Recomiendo este software de traducción para usted: https://poeditor.com. Es una herramienta en línea, con una interfaz muy útil y la memoria de traducción. También cuenta con API y varios plugins útiles.

     

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