sábado, 3 de enero de 2009

LOCALIZATION: WORKFLOWS

In the last years, more and more localization processes have turned to the so-called Globalization Management Systems (GMS), which belong to a broader concept called Global Information Management (GIM) by SDL, one of the companies more enthusiastic about this model. This way of working is based on multiple accesses to data and content that will be treated by different people on different stages of the localization process. Nowadays, there are dozens of tools to streamline these “collaborative” creation processes and a similar number of multinational companies are already making use of them to manage their localization needs.
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Desde hace algunos años, la tendencia en los procesos de localización pasa por los llamados Globalization Management Systems (GMS), que forman parte de un concepto más amplio que SDL, una de las empresas que más está apostando por este modelo, denomina Global Information Management (GIM). Esta forma de trabajo se puede resumir en un acceso múltiple a los datos y contenidos con los que trabajan diferentes individuos en distintas fases del proceso de localización. Hoy en día, las herramientas para facilitar estos procesos de creación “colaborativa” se cuentan por decenas, al igual que las compañías multinacionales que hacen uso de estas herramientas para gestionar sus necesidades de localización.
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En cuanto a los traductores, ya llevamos mucho tiempo acostumbrados a trabajar con materiales casi exclusivamente electrónicos. Del papel se pasó al disquete, luego al CD‑ROM, para pasar al ftp y a los adjuntos del correo electrónico o, como en este caso, a las interfaces web. Nunca fue tan fácil y rápido acceder a los materiales necesarios para llevar a cabo el trabajo, de principio a fin: textos originales, memorias de traducción, glosarios e instrucciones, todo en un mismo sitio y todo personalizado para cada traductor. De esta manera, cada individuo sólo puede acceder a los archivos que se le han asignado. Las tareas correspondientes quedan marcadas como pendientes, en proceso, listas para revisión o terminadas con un solo clic, de tal manera que la siguiente persona en hacerse cargo de esos archivos recibe un aviso automático en cuanto la fase anterior del proceso está completada. Estas interfaces suelen permitir descargas masivas y compresión de archivos por proyectos, además de mostrar recuentos de palabras detallados, y fechas de recepción y entrega de cada fase. La automatización de estas funciones se hace imprescindible en las empresas de localización, donde cada día se puede generar una veintena de flujos de trabajo, entre los FIGS, los idiomas nórdicos y los asiáticos. Un modelo muy extendido es el de Idiom Worldserver*, que cuenta con un Content Management System (CMS) muy apañado para los traductores.
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Esto del CMS no es más que la interfaz web a la que se accede con un nombre de usuario y una contraseña. Gracias a estos datos únicos para cada usuario, Worldserver muestra tan sólo los archivos asignados a cada traductor para que éste seleccione aquéllos que contengan contenido nuevo o modificado (la cantidad de palabras traducibles se puede ver en la propia interfaz personalizable) y los exporte (es decir, los descargue en su unidad local). Durante el proceso de descarga, Worldserver aplica automáticamente la memoria asignada por el cliente a todos los archivos para que el traductor sólo tenga que traducir los segmentos nuevos o modificar los fuzzies. Una vez descargado el fichero del proyecto, que contiene tanto los archivos para traducir como las memorias y los glosarios correspondientes, se abre y se especifica la ruta en la que queremos guardar cada elemento. Después de traducir, lo único que hay que hacer es importar el proyecto (es decir, subirlo a Worldserver) y, desde la interfaz, marcar los archivos como completados, para que el cliente sepa que están listos. La gran ventaja de este sistema con respecto a los métodos tradicionales es la automatización de los procesos. Por un lado, cuenta con un sistema de notificaciones automáticas mediante correo electrónico que avisa al traductor cuando hay material nuevo para traducir en los proyectos que tiene asignados, sin necesidad de que un gestor de proyectos le tenga que avisar. Y, por otro, la aplicación automática de la memoria de traducción (cuyo archivo original está ubicado en el propio Worldserver para mayor seguridad) a todos los archivos antes de empezar a traducir y la actualización, también automática, de esa misma memoria original una vez terminada la traducción.
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En resumen, un modelo de trabajo que ahorra muchos pasos tanto a los clientes como a los gestores de proyectos, permite a las empresas de traducción acortar los plazos de entrega y también les facilita la vida a los propios traductores, que se pueden olvidar de ciertas tareas bastante pesadas, como aplicar y actualizar memorias, para centrarse en la traducción.
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* La página se puede mostrar con errores porque SDL se comió Idiom a principios de año y todavía no han tenido la decencia de actualizar la información sobre los productos de la empresa. Más información, aquí.
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